La biomasa forestal refuerza su papel como aliada en la prevención de incendios y la descarbonización de los edificios

Proyectos basados en el aprovechamiento de restos forestales demuestran que la gestión activa de los montes puede reducir el riesgo de grandes incendios, generar empleo rural y suministrar energía renovable para climatizar instalaciones públicas.

La valorización de la biomasa forestal vuelve a situarse como una de las soluciones más eficaces para avanzar hacia una gestión forestal sostenible que combine la prevención de incendios con la producción de energía renovable. Iniciativas desarrolladas en distintos territorios españoles están demostrando que los restos procedentes de tratamientos selvícolas pueden convertirse en un recurso estratégico para reducir la carga de combustible en los montes y abastecer de energía térmica a edificios públicos.

Uno de los ejemplos más recientes se está desarrollando en la provincia de Málaga, donde un proyecto de economía circular impulsa el aprovechamiento de biomasa forestal para alimentar calderas de calefacción en municipios de la Sierra de las Nieves. Esta estrategia permite retirar parte del material combustible acumulado en el monte, disminuyendo el riesgo de propagación de incendios al tiempo que reduce la dependencia de combustibles fósiles y los costes energéticos de las administraciones locales.

La experiencia pone de manifiesto el potencial de la bioeconomía forestal como herramienta para transformar un residuo en un recurso de alto valor añadido. Además de mejorar la resiliencia de los ecosistemas frente a los incendios, el aprovechamiento energético de la biomasa contribuye a dinamizar la economía rural mediante la creación de empleo vinculado a las labores de gestión, recogida, transporte y transformación del recurso.

Desde la Plataforma Tecnológica Forestal Española (PTFOR) se destaca que este tipo de iniciativas evidencian la importancia de apostar por la innovación en toda la cadena de valor forestal. La incorporación de tecnologías para optimizar la planificación de los tratamientos selvícolas, la logística de la biomasa, la digitalización de los aprovechamientos y el desarrollo de nuevos sistemas energéticos son elementos clave para consolidar un modelo forestal más sostenible y competitivo.

La gestión activa del territorio constituye, además, una de las principales herramientas para reducir la intensidad de los grandes incendios forestales. Numerosos especialistas coinciden en que la prevención debe realizarse durante todo el año mediante actuaciones que disminuyan la continuidad del combustible vegetal y favorezcan paisajes más resilientes frente al fuego.

En un contexto marcado por el incremento de los incendios extremos y la necesidad de acelerar la transición energética, la biomasa forestal representa una oportunidad para integrar objetivos ambientales, energéticos y socioeconómicos. El impulso de proyectos innovadores basados en la gestión sostenible de los montes contribuye no solo a proteger los ecosistemas y a mejorar la seguridad de la población, sino también a fortalecer la bioeconomía y avanzar hacia un modelo de desarrollo más resiliente y descarbonizado.

Información sacada de El Debate