Expertos del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes destacan la necesidad de impulsar la gestión activa de los montes, reforzar la inversión en prevención y dotar a los municipios de planes de autoprotección adaptados a su territorio.
Los recientes grandes incendios forestales registrados en España han vuelto a poner de manifiesto la importancia de avanzar hacia un modelo de gestión forestal basado en la prevención, la planificación y la inversión sostenida. En este contexto, la vicedecana del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Arantza Pérez, ha subrayado la necesidad de reforzar la gestión activa de los montes durante todo el año para reducir la intensidad y el comportamiento extremo de los incendios forestales.
Según la experta, factores como la orografía o las condiciones meteorológicas influyen en la evolución de un incendio, pero la acumulación de combustible vegetal es uno de los elementos sobre los que sí es posible actuar mediante una adecuada gestión forestal. En este sentido, ha defendido que invertir de forma continuada en tratamientos selvícolas y aprovechamientos forestales sostenibles contribuye a reducir la carga de combustible y a mejorar la capacidad de respuesta frente a los incendios.
Otro de los aspectos señalados es la necesidad de que los municipios, especialmente aquellos con una elevada interfaz urbano-forestal, dispongan de planes de autoprotección adaptados a sus características territoriales. Contar con protocolos previamente definidos para la evacuación, la identificación de zonas seguras y la coordinación entre administraciones permitiría responder con mayor eficacia cuando se produce una emergencia.
Desde el Colegio Oficial de Ingenieros de Montes también se insiste en que la prevención debe abordarse desde una perspectiva integral, combinando la gestión del territorio con la educación ambiental, la formación de la ciudadanía y una financiación suficiente que permita desarrollar actuaciones continuadas en el tiempo. La inversión en prevención, recuerdan, no solo contribuye a reducir el riesgo de incendios de gran intensidad, sino que también disminuye los costes asociados a la restauración de los ecosistemas y de las infraestructuras afectadas.
En este contexto, la gestión forestal sostenible y el aprovechamiento responsable de los recursos forestales adquieren un papel estratégico. Favorecer la movilización de biomasa, madera, resina, corcho u otros productos forestales impulsa la bioeconomía, genera actividad económica en el medio rural y contribuye, al mismo tiempo, a mantener unos montes más resilientes frente al cambio climático y a los incendios.
Las organizaciones del sector forestal vienen defendiendo desde hace años que la prevención debe situarse en el centro de las políticas públicas, reforzando la coordinación entre administraciones y promoviendo una gestión activa del territorio que permita compatibilizar la conservación de los ecosistemas con la creación de oportunidades económicas ligadas a los recursos forestales. En un escenario marcado por el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, los expertos coinciden en que anticiparse mediante una planificación adecuada resulta esencial para minimizar el impacto de los grandes incendios y aumentar la resiliencia de los montes españoles.
Os dejamos el enlace al vídeo donde Dña. Arantza Explica explica cómo los planes de autoprotección para cada municipio e inversión prevendríamos más.